lunes, 4 de noviembre de 2013

Cuento: Un niño muy especial

UN NIÑO MUY ESPECIAL
M:.M:. Gerardo Bouroncle Mc Evoy
Si hay algo que hasta el día de hoy me cuesta mucho es tener que ir con mi hijo de 4 años a las fiestas infantiles, el bullicio de los niños, el show infantil y la música como que no están hechos para mí; sin embargo los ojos de mi hijo brillan cada vez que me dice que lo acompañe a una de estas fiestitas y contra eso no hay pero que valga.
En la última que asistí se encontraba presente un niño con Síndrome de Down de aproximadamente 12 años; estaba sentado muy quieto y Marcelo se le acerco y le pregunto por su nombre; “me llamo Erick” le dijo; lo tomo de la mano a Marcelo y le dijo que si podía jugar con él; Marcelo con una gran sonrisa lo jalo hacia el jardín, agarró un globo y se pusieron a jugar; luego de un buen rato Erick saco un cuaderno y le enseño a Marcelo que ya podía escribir su nombre, Marcelo muy emocionado agarro el cuaderno y le demostró que el también lo podía hacer aunque un poco lento.
Erick le dijo que al principio era complicado escribir, pero después es muy fácil. Se sentaron en el grass y se pusieron a dibujar en aquel cuaderno. Al parecer se hicieron en aquel momento grandes amigos.
Ya de regreso a casa, le pregunte a Marcelo: disfrutaste la fiesta? - Claro papá, te diste cuenta que mi amigo Erick no hablaba bien?
- Si lo note; es que el es un niño como tú, puede parecer más grande en edad y tamaño pero sus días son más cortos, mientras tu cumples cuatro años el también los cumple pero por tres o sea que él tiene 12.
Con gran duda me miro y me dijo: ¿o sea que el también tiene cuatro?
Exacto Marcelo, en el mundo no todos tenemos los mismos tiempos, algunos van más rápido y otros más lentos. Cuando tu tengas 20 años, el tendrá aproximadamente 8 años pero parecerá que tiene como 35 o 40 años.
- O sea que va a ser niño mucho tiempo más que yo? Pero va a seguir creciendo igual…. Ah?
Mmm, bueno si; te has dado cuenta que tu tortuga camina muy lento y que Jack tu perrito es muy veloz? Pues los perritos viven 15 años pero las tortugas casi 100 años. En el mundo todos tenemos tiempos distintos los seres humanos y los animales.
Tu amigo Erick seguirá siendo un niño por muchos años más.
En ese momento Marcelo salió corriendo de la habitación a la vez que entraba mi esposa y me miro muy pensativo. Es la primera vez que escucho esa teoría - me dijo.
Es una que mi abuela me explico- respondí- ella me dijo que el anhelo de todo padre siempre es que sus hijos sean eternamente niños, que nada les pase y que no conozcan el mal; la única forma que Dios encontró la forma de que lo entendiéramos es enviándonos niños como Erick, para recordarnos que nuestra labor es hacer personas que solo conozcan el bien a pesar de convivir con el mal.
Estos niños solo tienen dentro de sí mucho amor; a pesar de que pasan los años es muy difícil que se contaminen y aprendan a mentir, a engañar, a ser hipócritas o a matar. Nacen llenos de sentimientos buenos y nunca los pierden; contra lo que muchas personas dicen que el ser humano nace con el mal por dentro; pues en realidad están equivocados todos nacemos con el bien por dentro, nacemos llenos de cosas buenas, pero lamentablemente crecemos muy rápido y aprendemos a convivir con muchas cosas no tan buenas, alejándonos de nuestros sentimientos puros; te has dado cuenta que niños como Erick siempre te estarán sonriendo y dando mucho amor?.......que lindo sería que todos recordemos eso no?
Volvió corriendo Marcelo por la puerta y se quedo mirándome: Papá cuántos años tienes?................48 años – conteste. Lo vi con una pequeña maleta que arrastraba en donde guarda sus juguetes. ¿Quieres que juguemos? Le dije.
- claro que sí, siempre lo haces a pesar de que ya no eres niño- respondió  Marcelo con sus ojos vivaces.
- No lo soy por fuera pero por dentro sí, me encantan tus autitos y tus robots, me encanta jugar a que destruimos una ciudad con tus dinosaurios y me encanta que juguemos juntos; pero sabes que es lo que más me gusta?
-mmmmm…….mis trenes?
- No, lo que más me gusta es que me haces recordar que también puedo seguir siendo un niño como tú y que necesito que cada día me recuerdes eso, por eso me encanta jugar contigo, tirarme al suelo y saber que muy dentro mío necesito de ti, de tus ocurrencias y de tu inocencia………………………necesito ser un niño como tú, olvidarme un poco de las cosas de gente grande, problemas, preocupaciones y todo eso que hace que mi velocidad para envejecer se acelere. Eres el mejor elixir de la juventud que puedo tener y la mejor cura para los años que estoy acumulando.
Por la puerta ingresó Joaquín mi hijo de 11 años e inmediatamente se tiro al suelo y se incorporó al juego con todos los juguetes de Marcelo.
Luego de una hora mi esposa regreso a la habitación y nos encontró a los tres de lo más divertidos diciendo:
- A ver esos tres niños se lavan las manos en este instante porque vamos a Cenar.