viernes, 14 de junio de 2013

La Presencia de Papá

LA PRESENCIA DE PAPÁ

M:.M:. Gerardo Bouroncle Mc Evoy
Hace un buen tiempo que no veo a mi padre; los horarios, el trabajo, los compromisos…………miles de excusas, quizás la más grande es………………”tengo miedo de verte un día y que no me reconozcas”.

Recordando la enfermedad de Alzheimer de mi abuela hace unos días debido a un programa de televisión en donde se tocaba el tema, vinieron a mi mente muchos pasajes de mi juventud; con 13 años de vida me sentaba a mirar a la abuela a ver lo que hacía, sentada en su silla de madera pino me miraba tiernamente sonreía y de vez en cuando me decía: ¿ya comiste?

“si abuela, ya comí”. Era casi una escena repetitiva que tengo hoy en mi mente; su mirada perdida como queriendo capturar un pensamiento lúcido en el aire, como queriendo saber el significado de ese cuadro en la pared con su foto y no saber quién era.

Mi corta edad y mi poca paciencia me hacían salir corriendo y apartarme de aquella mujer a la que unos años antes le leía las noticias del periódico porque su vista cansada por el tiempo no le permitía distinguir las letras. A mis 7 años leer noticias de un diario no necesariamente era muy divertido; sin embargo aprendí la realidad noticiosa contemporánea, sabía de presidentes, de la OMS, de la crisis de Vietnam y tantas noticias que eran solo de interés de gente grande. Algunos pensaban que era un niño dotado de cualidades superiores cuando me oían opinar de esto o aquello; sin embargo, hoy se que no era un niño genio, sino un niño que sabía mucho porque tuvo una buena maestra……………..mi abuela.

La lucidez de mi abuela se deterioró en poco tiempo hasta casi ya no pronunciar palabras salvo aquellas que siempre me decía: ¿ya comiste?

Un día sentado frente a la abuela y antes de ella pudiera empezar ese dialogo acostumbrado, yo le pregunte: ¿Ya comiste abuela?

Me miró fijamente, enrojecieron de pronto esos ojos opacados por la galopante catarata que tenía y soltó una lágrima; inmediatamente después me puse en pie, mudo por su reacción y casi congelado frente a ella me dijo: ¡nadie me ha dado de comer!

En ese momento muchas sensaciones vinieron a mi mente, ahí fue que empecé a comprender esa terrible enfermedad que poco a poco la hacía sentirse aislada y cada vez mas sola, cada vez mas abstraída de este lado del mundo. Comprendí que esa enfermedad es volverte cada vez más solo, y esa soledad te lleva a estar cada vez más desprotegido.

Fue entonces que empecé nuevamente a leerle las noticias a la abuela y fue entonces que de vez en cuando la oía sonreír. Ante el asombro de mi padre por mi afición a leerle el diario a la abuela un día me dijo:

“si un día yo me desconecto del mundo así como tu abuela, ¿tú qué harías?”

Sonriendo y cara a cara con mi padre le dije: No te leería las noticias, lo que le leo a la abuela es solo para mí, ella solo siente mi presencia, ni siquiera sabe quién soy, pero siente que hay alguien a su lado. Eso haría papá, haría lo posible por que sepas que estoy a tu lado, que mi presencia esta en ti y no en pararme frente a ti.

Muy sorprendido por mi respuesta me dijo: ¿No me visitarías?

Me acerque lentamente a mi padre, lo abrace muy fuerte y le di un beso en la mejilla; sentí una opresión en el pecho como si no pudiese respirar y empecé a llorar. Mi padre no podía entender mi reacción. Contuve por un momento las lágrimas respire hondo y le dije: “Siempre voy a ser tu hijo, eso no se puede cambiar, quizás este en otro país pero voy a seguir siendo tu hijo, quizás me vaya a la luna pero voy a seguir siendo tu hijo. Quizás muera antes que tu pero voy a seguir siendo tu hijo”.

Tome asiento al costado de la silla pino de la abuela y mirando a mi padre le dije:

Hoy aprendí con la abuela eso. No interesa que este aquí con ella, no importa si me ve o no; pero sabes qué? Ella siente mi presencia porque cada vez que me ve abre su boca para que le de algo de comer; sin embargo ayer la enfermera que la cuida me dijo algo que me ha hecho terminar de entender esto; cuando ella entro y se sentó a su lado ella abrió la boca.

Mi padre no comprendía bien hasta que interrumpí- Ella pensó en su inconsciente que era yo quien estaba a su lado e instintivamente abrió su boca. Te das cuenta que siempre yo voy a estar en tu corazón y que cada vez que pienses en mi, él se va a abrir porque sigo siendo tu hijo y pase lo que pase mi presencia no necesariamente esta en sentarme frente a ti sino en lo que sientes.

Agarre un diario que estaba sobre la mesa: “Ayer le leí a la abuela una noticia de unos actores de cine que se divorciaron y ahora se llaman “Ex esposos”; y leí otra noticia que decía que dos personas rompieron relaciones y ahora son Ex amigos; que dos Naciones ya no son hermanas y ahora son Ex naciones amigas y cada vez que el ser humano se separa de otro tiene como título: “Ex”.

Y que tiene que ver con nosotros?- me dijo mi padre……

-Simple…………………..Nunca voy a ser tu Ex hijo.

Con una gran sonrisa me miró directamente a los ojos y me dijo: ¿y cuando mi hijo se ha vuelto tan sabio?.......................

-más simple……..cuando comprendí que no hace falta que mi abuela me diga que me quiere, “yo lo sé”.

Hoy, sentado en mi escritorio y recordando esa pequeña charla familiar pienso en mi padre y caigo que no lo visito hace un buen tiempo, cogí el teléfono y lo llamé: Hola Papá, sabes que te quiero mucho?

-Claro que lo sé, hay cosas que no hay que recordarlas, simplemente sentirlas, eso me lo enseño un niño de 13 años hace tiempo.

Feliz Dia Papá!!!!
B:.R:.L:.S:. Integración N° 149
Vall:. de Lima